23 de marzo de 2017


Palabras de una espectadora después de ver 

“Héroes. No hacen falta alas para volar”

Marta  Egido
(Profesora de Lengua y Literatura)




LOS HÉROES NO NECESITAN ALAS PARA VOLAR

Todos nacemos héroes. Pero no lo sabemos. Desde la Antigüedad el ser humano ha buscado  héroes incesantemente; lo busca, como siempre, fuera de sí, sin darse cuenta del héroe que vive en su interior. Es la búsqueda continua de aquello que está dentro y vive dentro sin que uno lo sepa. S.I.N. Q.U.E. U.N.O. L.O. S.E.P.A.
 Y así ponemos héroes en nuestra vida: el héroe del periódico, el héroe de la televisión, el héroe o heroína de nuestro sentimiento, o hasta el héroe que la sociedad quiera que nos ponga cuando no sabemos encontrar a nuestro propio héroe externo. Da lo mismo. Lo importante es que el héroe esté ahí, sea como sea, aunque no sea el héroe que necesitamos en nuestra vida, o incluso aunque este héroe sea un héroe de mentira: no importa.
Hay quien busca héroes genuinos. Hay quien no acepta a los héroes falsos y "mentirosos"; hay quien se aferra a la verdad como un clavo ardiendo: busca el héroe que vive en su interior porque sabe que se esconde ahí. Lo ha sabido siempre. Lo sabe porque lo SIENTE. Y aún puede sentir las primeras veces que se sintió un auténtico héroe: se sintió un verdadero protagonista, como los héroes de verdad. Más héroe que ninguno. Un héroe GENUINO. No era un héroe ficticio como el de esas viejas historias medievales, que usaban la armadura como una coraza. Para el héroe de verdad la coraza pesa demasiado: simplemente, no la necesita.
La coraza no la necesita. No la necesita: los besos de mamá, los verdaderos encuentros con papá han originado una vida llena de verdades y certezas. La certeza de que el amor todo lo puede. "El amor todo lo puede" repiten los héroes de verdad. Esta frase alberga más en su alma que en su cabeza. Y aunque no son los únicos en repetir esta frase manida que la sociedad lanza sin conocer su auténtico sentido, ellos la repiten, sí, pero con su sentido verdadero. Ellos la sienten mirándose a sí mismos, amándose en profundidad y esto les conduce a la verdadera heroicidad. Muchos lo llaman "el logro de lo imposible", pero ellos lo llaman AMOR; y el amor hace que puedan caminar con pies de plástico, ver sin mirar, y tocarlo todo sin tener manos, o ver con ojos de cristal, porque saben que caminar, ver, tocar y mirar pueden hacerlo con el cerebro y el corazón. Mientras su corazón lata, su cerebro será capaz de hacer todo lo demás. Solo ellos lo saben. Lo han aprendido, APREHENDIDO, más con el corazón que con la cabeza, porque solo el corazón nos hace aprender lo que verdaderamente importa. Solo lo que el corazón aprende alberga en nuestro interior para siempre, sin posibilidad de ser desterrado fácilmente.
Y así convierten su vida en un continuo latir de deseos y voluntades auténticas que se convierten en realidades tan verdaderas y genuinas como sus deseos y voluntades. Justo al revés de los demás. Justo al revés. Es por eso que nadie cree en los héroes, porque ellos no sienten dentro de sí a su propio  héroe. El único certero. El único que existe de verdad. Un héroe que vive por sí mismo y no necesita alas para volar.
   




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